El diseño presenta a Kuromi en todo su esplendor, con la forma icónica de su cráneo en su gorro de bufón y sus orejas puntiagudas.
La pieza se divide en dos tonos principales: el negro, que cubre la mayor parte del cuerpo y las orejas, y un tono plateado claro para la cara y la parte delantera de su cuerpo. El contraste es impactante y realza cada detalle, desde sus ojos incrustados de diamantes hasta su cola puntiaguda.
